

Ubicado en el camino que une a Carahue con las localidades costeras de Puerto Saavedra y Puerto Domínguez, la Plaza de los Trenes es una muestra al aire libre que mantiene presente el gran papel que jugó la locomotora como vía de transporte y comunicación en el pasado de la Araucanía.
Al lugar se accede desde Carahue bajando por la Avenida Ercilla, avanzando aproximadamente unos mil metros. A primera vista se contempla en el final del camino un hermoso puente colgante que data de 1949. En él están puestos en sus cuatro extremos enormes figuras de leones, hechos en cobre y que según el registro exhibido son las figuras de cobre fundidas más grandes del mundo. Este puente lleva el nombre de “Presidente Eduardo Frei Montalva”, título que se le puso durante una ceremonia llevada a cabo en el año 2000 con la presencia del ex Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, hijo del desaparecido Mandatario.
La muestra no es muy numerosa, y está formada por dos locomotoras a vapor, seis carros, una grúa y tres locomóviles, del mismo tipo que están exhibidos dentro del Museo de Locomóviles de Carahue. Para acceder a ellos, se debe tomar la mano derecha viniendo desde Carahue, donde hay un improvisado espacio que hace las veces de estacionamiento. Se extraña señalética clara que diga a las personas que pasan por el lugar, ya sea en vehículo o a pie, la presencia de un letrero que indique que éste es un sitio histórico de importancia. Y quizás es por esto mismo, que al revisar y explorar cada uno de los artefactos dispuestos en este Parque, las condiciones de conservación no son óptimas. Pinturas en spray y basura de todo tipo son invitados totalmente despreciables del lugar, pero que de todas maneras no empañan el verdadero espíritu del parque que consiste en mantener al acceso de la comunidad y los visitantes de un trozo de historia en medios de transporte de la IX región.
Aunque la conservación no es de las mejores, en especial la de los carros, las locomotoras a vapor pintadas de negro y rojo son las reinas del lugar. Incluso los visitantes se pueden subir a ellas y experimentar como era para los maquinistas de la época trabajar en aquel lugar tan reducido. Sólo faltaría emular el gran calor de las calderas, pero eso ya es parte de la imaginación de cada uno. A los carros, fabricados en madera, también se puede acceder, pero no es recomendable debido a la falta de aseo en el lugar. Quizás sólo los más aventureros podrían entrar a contemplar el interior de los vagones.
En definitiva, es importante señalar que al Parque de Los Trenes le faltan muchos detalles en lo relativo a la mantención, tarea que debería ser una preocupación permanente de la Municipalidad de Carahue. Pero a pesar de esto, es un lugar que vale la pena visitar por su importancia histórica para la región y el país en materia ferroviaria. La entrada al lugar es liberada, y a él se puede acceder los 365 días del año sin ninguna restricción.
Por Carlos Vejar
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