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La función de los juegos a lo largo de nuestra historia ha sido intensamente estudiada por la disciplina del folclore por la gran relevancia que tiene en los sistemas culturales de localidades específicas y su fuerte tradición comunitaria y nacionalista.
A continuación presentamos los principales juegos que se identifican con la cultura de Chile:
| Las Carreras a la Chilena Las Peleas de Gallo El Luche El Tejo |
Encumbrar Volantines Hacer Bailar al Trompo El Emboque |
En Roma, según el poeta latino Juvenal (60-130), la principal preocupación del pueblo era «pan y juegos» (panem et circenses). Con su clara utilización política de los juegos para adultos, pero siempre adoptando los juegos infantiles de Grecia así como otros incorporados por los esclavos.
Entre tantos pobladores, en Chile destaca por su influencia el pueblo Mapuche con su juego llamado Palitún, llamado De la Chueca por los Españoles. Este juego es propio de los indígenas de Chile, no imitado a los españoles como algunos creen, porque lo jugaban desde mucho antes de la llegada de la llegada de aquellos al país. De estos aprendieron los juegos de entretenimiento: el tejo, el naipe (que ellos mismos pintaban en láminas de cuero y se asemejaba al actual Black jack o 21 como se le conoce en nuestra lengua ), la taba, las bolitas y el trompo.
No podemos olvidar tampoco al pueblo Inca que con su gran diversidad tenía multitud de actividades recreativas. Los niños conocían la peonza o trompo que, como antes se ha podido describir fueron juguetes utilizados por niños en culturas como la Greco-romana y en la civilización Azteca.
Con una enorme pelota de goma jugaban a una especie de Hockey, también a un juego similar al tenis, juego que consistía en lanzar al aire una pelota con un ancho y pesado arcabuz. Gallos fue un juego que se realizaba con un saquito lleno de arena al que se le añadían unas plumas en un extremo (juego similar al bádminton en la actualidad).
Aunque ninguno de los antiguos pobladores contaban con locales o estancias dedicadas exclusivamente al juego, al estilo de los casinos actuales, si que tenían grandes plazas y lugares especialmente dedicados a ello en el exterior de sus edificaciones. Ni las inclemencias del tiempo ni el continuo quehacer de sus gentes los podía privar de esos momentos de diversión que mezclaban ritos religiosos, sociales y políticos.